Ovario poliquístico: el trastorno hormonal que tarda años en tener nombre

Casi la mitad de las mujeres que lo padecen no lo saben, y las que llegan a diagnosticarse tardan de media más de dos años y pasan por varios médicos antes de obtener una respuesta

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es la patología endocrina más común en mujeres en edad fértil, con una prevalencia mundial de entre el 5% y el 18% de la población femenina. A pesar de su magnitud, alrededor de la mitad de las afectadas no son conscientes de ello o reciben el diagnóstico años después de que empezaran los síntomas.

En Clínica Ansoáin, donde el doctor Gurrea atiende cada semana a pacientes que llegan buscando un embarazo, el SOP es una de las causas hormonales que aparecen con más frecuencia detrás de una consulta de fertilidad, precisamente porque durante años nadie había puesto nombre a los síntomas de la paciente.

Cara oculta de la infertilidad

El SOP es la causa más frecuente de infertilidad por anovulación, pero rara vez es el motivo por el que una mujer acude por primera vez al ginecólogo. Aunque afecta a entre el 10% y el 13% de las mujeres en el mundo, buena parte de los casos solo se identifica cuando la paciente empieza a estudiar por qué no logra quedarse embarazada.

"Muchas mujeres acuden a la consulta ginecológica y es entonces, en pleno proceso de búsqueda de embarazo, cuando por fin se pone nombre a algo que llevaban arrastrando desde la adolescencia", explica el doctor Gurrea. En Clínica Ansoáin, una valoración ginecológica completa, con analítica hormonal y ecografía, permite detectar el SOP mucho antes de que se convierta en el obstáculo que impide un embarazo buscado.

Dos años y tres médicos

Uno de los estudios de referencia sobre el tiempo hasta el diagnóstico encontró que más de un tercio tardó más de dos años en recibir el diagnóstico y cerca de la mitad tuvo que pasar por tres o más profesionales sanitarios antes de que alguien identificara el problema.

Esto sigue produciéndose hoy: entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico pueden pasar desde dos semanas hasta 15 años, y muchas pacientes describen sentirse ignoradas o minimizadas por los especialistas que consultaron antes de recibir una respuesta clara.

Síntomas que no se conectan

El doctor Gurrea explica que gran parte del problema está en que el SOP no tiene una prueba única que lo confirme: "Es un diagnóstico que se apoya en varios criterios a la vez: ciclos irregulares, exceso de andrógenos, ovarios de aspecto poliquístico. Muchas veces cada síntoma se aborda por separado antes de pensar en el SOP como causa común".

Las reglas irregulares se achacan al estrés, el acné se atiende solo con dermatología, la dificultad para perder peso se atribuye únicamente a los hábitos de vida, y el exceso de vello facial o corporal muchas veces ni siquiera se consulta. Son piezas de un mismo desequilibrio hormonal que, vistas por separado, tardan en encajar.

Nuevos criterios para diagnosticar antes

Las guías clínicas internacionales se han actualizado recientemente para intentar acortar estos tiempos. La Guía Internacional Basada en la Evidencia, revisada en 2023 y actualizada en 2024-2025, incorpora la hormona antimülleriana (AMH) como marcador válido para confirmar la morfología ovárica en mujeres adultas, lo que agiliza el proceso diagnóstico.

Además, se ha comprobado que el infradiagnóstico no se reparte por igual entre todas las pacientes, sino que varía según factores individuales y del entorno de cada mujer, lo que subraya la importancia de una valoración clínica activa y no solo de esperar a que la paciente presente todos los síntomas a la vez.

Riesgo más allá del ovario

Cuanto más tarda en confirmarse el SOP, más tiempo pasa la paciente sin abordar los riesgos menos visibles del trastorno: resistencia a la insulina, mayor probabilidad de diabetes tipo 2 y un riesgo cardiovascular más elevado a largo plazo, según recogen las guías clínicas más recientes.

"No se trata solo de atender un síntoma aislado, sino de entender que hay una base hormonal común detrás. Cuando lo enfocamos así, el tratamiento es mucho más eficaz y la paciente deja de ir de especialista en especialista sin respuestas", concluye el doctor Gurrea.

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